Ángel nocturno creyente de la luna,
menospreció el destello de las estrellas
por la luz de su mirada.
Aquella pequeña ninfa seguidora
de su instinto no creyó en tu pena.
ser de luz provocó un desplome en
tu persona creyéndote de piedra.
Herido de aquel robo de alma
seguirás recorriendo con calma
los aires que jalan y te exhalan
paraíso deseado: Elfos... y tu Hada,
la que no hace daño y no abandona.
Así, sangre en vino se transformará
Lágrimas con sal no derramarás,
Mi dolor que es tu dolor no existirá
y por siempre... feliz serás.
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